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#3 GUÍA TÉCNICA – PREPARACIÓN Y CUIDADOS

Preparación y cuidados

Pasión por la agricultura

Una vez sabemos que la parcela tiene las adecuadas condiciones para el cultivo de la trufa debemos realizar los pertinentes trabajos preparatorios para poder realizar la plantación en las mejores condiciones.

PASOS PREVIOS

Preparación del terreno

Las labores a realizar dependerán del cultivo anterior que se desarrollaba en el campo en cuestión. Comentamos seguidamente distintos casos y lo que aconsejamos realizar en el suelo para favorecer al máximo tanto la supervivencia de las plantas como la colonización de la trufa en el terreno.

Cultivo anterior

Cultivos herbáceos – En este caso se aconseja el realizar una labor con cultivador, o similar, para romper la posible suela de labor creada a lo largo de los años.

Viña y frutales – Mismas labores preparatorias que para cultivos herbáceos arrancando, de raíz, ya sea la viña o los árboles frutales previo a los trabajos. Cuidado, especialmente en el caso de viña, almendro y olivo, si ha habido problemas de Armillaria sp. o algún otro hongo patógeno que afecte la salud del arbolado ya que pueden atacar también a las plantas micorrizadas.

Terrenos yermos – En el caso de suelos que han estado sin cultivar una serie de años pueden darse dos casos.
Puede que hayan crecido arbustos o árboles en cuyo caso deberemos eliminar primero dicha cubierta arbórea de raíz, realizar las adecuadas labores culturales y, de tratarse de especies ectomicorrícicas (encinas, robles, coscojos y pinos entre otros), esperar 3-5 años antes de poner las plantas truferas con el fin de minimizar la presencia en el suelo de hongos que puedan competir con la trufa.

Si sólo hay cubierta herbácea mismas labores preparatorias que en caso de haber tenido anteriormente cereal. Nosotros aconsejamos trabajar el suelo unas cuantas veces y plantarlo al cabo de un año ya que la respuesta del comportamiento de la planta trufera es mucho mejor haciéndolo así.

En el caso de parcelas pegadas a masas boscosas, es importante separarse a la hora de realizar la plantación, la distancia suficiente del monte para minimizar la incidencia del arbolado existente, tanto por la competencia árbol-árbol como por los hongos competidores asociados al bosque. Otra opción es el realizar previo a la plantación una zanja perimetral para cortar las raíces de los árboles presentes.

Es aconsejable en todos los casos anteriormente comentados el realizar una labor con subsolador para desfondar bien el terreno previo a la plantación. Tener cuidado al realizar el subsolado por si se aflora mucha piedra, en cuyo caso tendremos que despedregar y/o triturar posteriormente dicha piedra.

En el caso de moler la piedra aconsejamos realizar un análisis de suelo posteriormente a esta labor ya que según el tipo de piedra que sea se puede modificar la parte química del suelo. Este es el caso de cuando hay muchas piedras blancas, fácilmente quebradizas, que suelen ser muy ricas en sales de calcio que al molerlas hacen un gran aporte de dicho elemento. Este aporte degrada la materia orgánica, bloquea el fósforo y aporta partículas muy finas que pueden modificar la textura y estructura del suelo entre otras cosas.

PLANTACIÓN

Marcos de plantación. Densidades.

Los marcos de plantación que se utilizan normalmente en truficultura son de 5X5, 6X6, 6X5, 6X5 al tresbolillo o cinco de oros, 6X4 e incluso marcos más intensivos. Esto representa unas densidades por hectárea desde unas 250 plantas hasta poco más de 400 plantas por hectárea. Señalamos que, a parte de estos marcos mencionados, existen plantaciones con densidades de plantas muy superiores con muy buenas producciones (5X4, 4X4 ó 4X3)

Aconsejamos que se tenga en cuenta el perfil del truficultor para ver que disponibilidad tiene para poder realizar un determinado volumen de trabajo. No es lo mismo que se trate de un agricultor profesional que dispone del tiempo y los medios necesarios que

requiere el cultivo o que sea una persona que se dedica a la truficultura de forma complementaria a su trabajo habitual sin ser profesional del campo. Marcos más intensivos necesitan más tiempo y dedicación.

Además, hay que tener en cuenta a la hora de decidirse por un determinado marco de plantación, la fertilidad del suelo. En suelos más fértiles las plantas tendrán un crecimiento más importante que puede aconsejarnos disminuir la cantidad de planta por hectárea o tener claro que habrá que podar más veces y de forma más intensa. También afectará al marco de plantación el tipo y el diseño del riego que elijamos.

CUIDADOS

Manejo de plantaciones

Hay que tener claro que la truficultura es un cultivo agrícola, así lo cataloga la C.E.E., en el que utilizamos especies forestales, normalmente encinas y robles, pero que hay que trabajar el suelo, podar y regar fundamentalmente. También hay que prever que la recolección de las trufas requiere del tiempo y los medios necesarios para realizar su cosecha (perros adiestrados para detectarlas)

Detallamos a continuación los trabajos que se aconseja realizar y el momento más adecuado para llevarlos a cabo. Decir también que hay que diferenciar estas necesidades culturales en función de la edad de la plantación. Vamos a ver lo que es necesario realizar tanto en plantaciones jóvenes como en plantaciones en producción.

Labores culturales

En plantaciones jóvenes, normalmente desde el momento de la plantación hasta los 5-6 años, es fundamental tener libre de hierbas alrededor de las plantas jóvenes y el resto del campo. Con este objetivo se deben dar los pases de cultivador, chisel, semichisel, intercepas o similar, que sean necesarios. A parte del uso de aperos mecánicos las escardas manuales con azada alrededor de las plantas son fundamentales para favorecer el enraizamiento de las plantas, optimizar su crecimiento para adelantar la entrada en producción de la trufa, favorecer la colonización del suelo por parte del micelio del hongo y ayudar a mantener las reservas hídricas del suelo.

Señalamos también que existen modelos de truficultura que se basan en trabajar o sólo alrededor de los árboles individualmente o sólo toda la línea de plantación dejando el resto del suelo de la parcela sin laborear.

En plantaciones en producción o que, aunque no haya producción o sea esta anecdótica, haya una cantidad significativa de árboles con quemado aconsejamos el realizar sólo una labor del suelo al final de la temporada de cosecha de la trufa, finales de febrero hasta primeros de abril. Hay truficultores que trabajan todo el suelo y otros que lo hacen sólo en la zona de los quemados alrededor del árbol o en toda la línea de plantación.

Es muy importante que se trabaje siempre a la misma profundidad de labor, entre 10 cm y 20 cm. La labor más profunda puede favorecer la presencia de trufas más hondas y algo más al resguardo tanto de sequía y calor en verano como de heladas invernales.

 

A parte del trabajo del suelo deberemos podar siempre que haga falta para frenar un crecimiento importante de las plantas. También en los primeros años hay que quitar los chupones, rebrotes que salen del cuello de raíz, siempre que haga falta y en cualquier momento del año.

La poda es fundamentalmente para mantener al árbol el máximo tiempo posible en estadio juvenil ya que recordemos que la trufa negra (Tuber melanosporum) es un hongo asociado a fases jóvenes de plantas y que una vez el árbol y el medio evolucionan la producción de trufas termina.

Tal como ya hemos mencionado si no tenemos agua es mejor no plantar, es absurdo realizar una inversión sin poder garantizar una producción

 

Dicho esto el sistema de riego que se utiliza habitualmente es la microaspersión sin olvidarse que, aunque consideramos que no es lo más adecuado, se pueden utilizar otros sistemas como la aspersión, los cañones e incluso goteros.

Hay que señalar también que cuando pensemos en un sistema de riego éste debe cumplir su objetivo en los distintos momentos de la plantación, aunque sea con ligeras modificaciones.

En plantación joven se trata de riegos de soporte y posteriormente habrá que aportar agua para garantizar la producción, teniendo que regar más o menos superficie en función de la edad y la extensión de los quemados. Hay que tener claro que a partir de un determinado momento el riego deberá ser de cobertura total, habrá que regar toda la superficie de la parcela.

Las necesidades hídricas del cultivo dependen también de la edad de la plantación. En plantas jóvenes riegos de apoyo de entre 5 y 15 litros por planta suelen ser suficientes para el primer y segundo año en campo. Para favorecer y mantener la producción suelen ser aconsejables aportes de agua de entre 20 mm. y 30 mm. (entre 20 l/m2 y 30 l/m2).

Siempre la gente pregunta con que periodicidad hay que aportar las cantidades anteriormente mencionadas y sólo hay una respuesta. No se puede generalizar, ni siquiera en las cantidades, ya que depende del tipo de suelo (no es lo mismo un suelo arenoso, o que tenga más arcilla o que tenga más o menos piedras), de la profundidad del mismo (un suelo más profundo puede almacenar más agua) y de la evapotranspiración de ese suelo (incidencia del clima).

Existen en el mercado sondas que nos permiten saber la humedad del suelo, pero debe ser nuestra experiencia y el conocimiento de nuestro terreno el que nos diga cuando hay que regar. A parte de las sondas es bueno con una azada o un machete escarbar en el suelo para ver lo que pasa en él.

Cuidado con el exceso de riego. Más agua puede cambiar las condiciones del suelo y ser contraproducente tanto a corto como a medio plazo.

#1 GUÍA TÉCNICA – SUELO

¿Es recomendable analizar el suelo?

El resultado de los análisis lo debe valorar una persona que aparte de entender de suelos conozca la truficultura ya que un análisis de suelo no hay que mirarlo parámetro por parámetro si no entenderlo en su conjunto.

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#2 GUÍA TÉCNICA – CLIMA

¿Cuál es el clima ideóneo?

No hay que asociar el clima sólo a las precipitaciones de la zona. Las temperaturas, tanto del aire como del suelo, pueden condicionar el éxito de una plantación de Tuber melanosporum, a parte de la pluviometría y los riegos.

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